lunes, 6 de julio de 2015

Los últimos minutos – Sergio Gaut vel Hartman & Daniel Alcoba


Disponíamos de apenas dos horas para realizar nuestra tarea, y estas pasaron con tanta rapidez que tomé conciencia de que estábamos desarmando una bomba cuando solo faltaban cinco minutos para la explosión.
—En las películas —dijo Tommy arrugando el envoltorio del caramelo que se acababa de poner en la boca— los que desarman bombas cortan el último cable cuando faltan dos segundos.
—Pero esto no es una película, idiota —repliqué—; es un cuento.
El caramelo obstruyó la garganta de Tommy, que empezó a toser. Se repuso, se acercó al timer del artefacto, perforó a berbiquí la cubierta acrílica del rejoj, luego la esfera de éste. A continuación introdujo una aguja endovenosa hasta el centro del sistema mecánico e inyectó cinco mililitros de superpegamento al cianocrilato. El reloj se detuvo tres segundos después.
Fue trabajo inútil, no había tnt o gelinita, era una enorme bomba de dulce de leche.

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