miércoles, 19 de agosto de 2015

Aquella chica – Alejandro Bentivoglio & Carlos Enrique Saldivar


La chica muerta es hermosa. Por eso nadie ha objetado que la desenterremos y nos dediquemos a los actos de necrofilia más indescriptibles. La chica fallecida nos dice, además, que todo está bien, que en la muerte solo se siente frío y el amor es desconocido. Que la tierra late, pero no hay nada cálido en ella, solo huesos y seres inmundos, que los cuerpos son más necesarios ahora que incluso en vida. Sus palabras nos conmueven, nos miramos entre todos, dudando, no obstante, decidimos seguir con lo nuestro. La tocamos, la acariciamos, la besamos; yo, siendo el líder, me bajo los pantalones primero e intento hacerle el amor… pero me detengo. Ella me dice que no importa, que cuando vivía padeció todo tipo de sufrimientos, que ya no le duele, que me aproxime y la posea sin temor. Nos sentimos tristes; muy arrepentidos, la abrazamos, nos enamoramos todos a la vez de esa gélida muchacha. Con mucho cariño la acomodamos de nuevo en el cajón. Después uno a uno nos despedimos de ella. Luego la ponemos otra vez bajo tierra y le deseamos lo mejor.
Ahora cada día visitamos su tumba. Le dedicamos canciones, relatos, poemas. Las lágrimas siempre nos acompañan en cada visita. Algunas personas, conmovidas, nos preguntan si era la novia, la hermana, la amiga de uno de nosotros. Les respondemos que nada de eso, que simplemente es la mujer más dulce y tierna que hayamos conocido jamás.

Acerca de los autores:
Carlos Enrique Saldivar
Alejandro Bentivoglio

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