sábado, 12 de septiembre de 2015

Cadáveres mimosos – Daniel Alcoba & Carlos Enrique Saldivar


Los embalsamadores profesionales siempre han sido los mayores necrófilos. De viejos, suelen coleccionar novias y esposas disecadas que ocultan tras una doble pared de su alcoba, dentro de una heladera con dimensiones de ataúd refrigerado. Esta tecnología nos sitúa en el siglo XX y en la actualidad de grandes frigoríficos y de posibilidades de ocultar amantes muertas y toda clase de fetiches al socaire de los falsos tabiques de pladur; en esta época vive el más importante embalsamador necrófilo de la historia: Amador Secada, de origen argentino-peruano, que radica en Berlín. Tiene una casa enorme repleta de cadáveres. Sus familiares fallecidos (más de un centenar) descansan ahí, también una treintena de hijos adoptivos y una veintena de esposas. Sus vecinos y parientes vivos sostienen que Amador está loco. Pero los paseantes ocasionales dicen que escuchan múltiples risas desde el interior de la vivienda, como de una gran familia pasándola bonito.

Acerca de los autores:
Daniel Alcoba
Carlos Enrique Saldivar

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