viernes, 4 de septiembre de 2015

El vago - Claudia Isabel Lonfat & Laura Olivera


Ayer lo vi acomodando el viejo colchón raído y las frazadas agujereadas que se le habían mojado con la lluvia. Lo había agarrado desprevenido, por la madrugada, mientras estaba perdido en sus vagos sueños, en ese lugar sombrío y extraño que había elegido para pasar sus días, apenas a unos metros de la estación. Lo acompañaban algunos perros de la calle, con quienes compartía la libertad y la desgracia de ser despreciado. Todos pasamos a su lado y apenas lo miramos, ¿Será la vergüenza o la impotencia lo que nos hace esquivos a su mirada, o quizás el miedo, como si fuera una enfermedad contagiosa, algo que se nos puede pegar?
Hoy lo vi tirado al costado de las vías. Parecía un pez grande encallado. Estaba muerto de miedo, el pobre. Y no es para menos: anoche, el matacirujas se cobró una nueva víctima. Del misterioso asesino solo había trascendido que era delgado y calvo, que una cicatriz le surcaba la frente y que despedazaba a los infortunados con un cuchillo de carnicero. Llegué a mi casa con el corazón comprimido ante la visión del indefenso ciruja. En un impulso, salí a la calle, resuelta a pasar la noche junto a él. Caminé rápido hasta la estación y me le acerqué: por primera vez noté que era calvo y que una cicatriz le surcaba la frente. Entonces vi la sangre. Me clavó una mirada de vidrio y me dijo: —Corra. Estoy completamente loco.

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1 comentario:

  1. Qué bueno, me encantó. Hermoso y conmovedor relato. Inesperado final! Felicitaciones (me tomé el atrevimiento de compartirlo, espero no te moleste) Te invito a que compartas lo mío. Te dejo mi enlace http://sublimaressanar.blogspot.com

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