lunes, 26 de octubre de 2015

Fábula de la turritop y el genufiano pegote – Daniel Alcoba & Luciano Doti


La turritopsis nutricola de los mares subglaciares de Europa Jupiterina es una medusa omnívora y hambrienta, de forma ovoidal y unos mil quinientos metros de eje mayor, con una bio masa corporal gelatinosa de ochenta y ocho millones de TM. Es la reina de los mares, pero no habla, se comunica con sus congéneres mediante vibraciones de diversas longitudes de onda que aún no hemos aprendido a traducir al genufiano.
Yo, Puaj, el explorador genufiano del Codo de Orión, de apenas doce quilogramos de biomasa pegajosa, no hago más que hablar y pegarme a los cuerpos o seres interlocutores. Si las voraces turritopsis se lo comen todo, los genufianos lo conversamos todo de las maneras más amables. Por eso nos llaman pegotes, pero son ellos que sucumben a nuestro encanto y nos aman. Tal vez, eso ocurra con la turritop que viene nadando hacia mí a velocidad de crucero.
Desde lejos alcanzo a ver esa enorme cosa viviente que se dirige contra mi cuerpo. Sin embargo, el choque no resulta fatal; es como sumergirme en una gran bola cremosa y de temperatura agradable; su olor que creía fétido, y quizás lo sea, en esta ocasión torna a un aroma perfumado; acaso sea un cambio que se produce para... ¿el amor?
Sí, ella está buscando aparearse. Se ha vuelto más atractiva que lo que acostumbra su especie. No va a matarme y comerme.
Cuando todo acabe, voy a necesitar una ducha.

Acerca de los autores:
Luciano Doti
Daniel Alcoba

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