miércoles, 14 de octubre de 2015

Orejas sordas – Lucila Adela Guzmán & Luciano Doti


En verano, las orejas de elefante inundan el follaje de mi jardín, pero la ubicación geográfica de tales plantas, 34º Latitud Sur, es inapropiada para mostrarlas en invierno. Las heladas matinales convierten a las bellas y frondosas orejas de paquidermo, en algo que describiría, para que usted lo imagine a la perfección, en manojos de acelga hervida. Pero algo inusitado debe de estar ocurriendo, pues ya entramos al agosto y desde mi ventana las veo aumentar día a día, tanto en diámetro como en verdor y vitalidad.
Esto puede deberse a los cambios climáticos que atraviesa nuestro planeta. Es posible que las plantas perciban la llegada de la primavera con una mayor antelación.
Comentan por ahí que es bueno hablarles. Y yo les hablo. Les digo que aún estamos en invierno. Pero ellas, a pesar de sus enormes orejas, hacen oídos sordos a mi información.

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