jueves, 19 de noviembre de 2015

La defensa Kirkorian – Sergio Gaut vel Hartman & Héctor Ranea



A mitad de camino entre la playa y la carretera había una cabaña en la que se alojaba cuando Felicia consideraba que sus ronquidos eran insoportables. Pero pocas veces permanecía demasiado tiempo en aquella vivienda precaria y húmeda. Prefería caminar hasta la orilla del lago recorriendo el angosto sendero desde el que se veían las torres de observación de un antiguo aeródromo. Al divisar los cobertizos metálicos y los hangares de techo bajo, recordaba la época en la que al pasar de una a otra parcela se sentía un peón de ajedrez movido por fuerzas inexplicables y ella observaba sus caminatas apoyada en la torre más blanca, flanqueada de un hermoso bayo de cabos negros.
Los hilos invisibles lo llevaron a la orilla, hicieron un lazo, el bayo dio el tirón que rompió su cuello. Peón por caballo muy lateralizado, fondo de tablero, defensa pobre, sacrificio inútil. Kirkorian colgado.

Acerca de los autores:
Héctor Ranea
Sergio Gaut vel Hartman

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