viernes, 25 de diciembre de 2015

Caminata nocturna – Alejandro Bentivoglio & Carlos Enrique Saldivar



El sonámbulo caminaba entre los zombis. Los muertos vivientes no podían notar la diferencia. Sin embargo, ¿qué pasaría cuando despertara? ¿Acaso sobreviviría a esa necesidad de sus compañeros de ruta de devorar todo a su paso? Ahora no podía pensar en las consecuencias de no haberse amarrado a la cama, pero si se despertara quizás no tendría tiempo para pensar al respecto. Estuvo así mucho tiempo, andando entre los muertos; entró en la carretera y fue detectado por un grupo de sobrevivientes. Cuando el sonámbulo se hubo alejado lo suficiente de los zombis, un hombre se le acercó para conducirlo a un búnker salvador; al tomar al dormido del brazo, este lo mordió con salvajismo y lo hirió. En su sueño, el durmiente creía ser un muerto andante. Los vivos, enojados, le dispararon en venganza, a sabiendas de que estaba sano. El sonámbulo despertó, dolorido. Se halló en un suelo frío y durísimo, solo veía la luna brillando en el cielo. Se dijo que ya antes había transitado dormido, que había sido un gran error de su parte no atarse a su camastro, que hay monstruos por todos lados, muertos y vivientes, estos últimos eran los más peligrosos. Sentía un dolor enorme en el costado izquierdo del cráneo, perdía el sentido, deseaba fallecer pronto, pero la muerte tardaba. Rogó por un fenecimiento rápido. Los zombis lo rodearon y acabaron violentamente con él, le hicieron penetrar en un sueño nuevo, una fantasía surrealista donde se ponía de pie otra vez, donde deseaba con todas sus fuerzas comer sesos, donde buscaba a través del bosque a las personas que le habían lastimado; esa ensoñación lo hacía feliz, lo hacía flotar, lo impulsaba a deslizarse en un mundo de placentera perversión…
Un nuevo impacto lo sumió en un sueño aún más oscuro.

Acerca de los autores:
Carlos Enrique Saldivar
Alejandro Bentivoglio

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