lunes, 21 de diciembre de 2015

Las víctimas de una gargantuesca fluctuación – Héctor Ranea & Sergio Gaut vel Hartman


—El universo es como es —dijo Asdrúbal Porcamiseria mirando a Cocoliso Visionette de hito en hito— no como queremos que sea. Si fuera diferente pasarían cosas incomprensibles para nosotros, ¿entendés?
Kocolizo movió la cabeza de arriba abajo y sus ojos se llenaron de lágrimas. ¡Qué no hubiera dado él por un suelo firme, objetos inmutables y nombres permanentes! No lo veo, pero está, supongo —pensó— aunque no se pueden ver cosas que sí existen, es mejor que veamos lo que existe para saber si es, o algo parecido.
Drubalas Miseporcaría se compadeció de su alumno, que un minuto antes había sido su hermano y tres minutos antes su enemigo acérrimo y le tocó la gliba con el gutote. ¡No!, la jumila con el vereno. Tampoco. La mugela con el huyote.
—Compasión —reclamó Bicionette.
—¿Qué es eso? —Balasmise Cariadrupor sacó un arma de su gabardina y despachó al infame. —Esto es por las dudas, aunque por efecto sinergético es un absoluto en el que el todo nunca es igual a la suma de las partes porque es una gargantuesca fluctuación
Minutos después, entropía, inercia y electromagnetismo se pusieron a tomar café, o algo parecido, con el afecto intacto, o algo parecido.

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1 comentario:

  1. Excelente ...el maestro de la narración ...bravoooo,bravísimo

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