sábado, 2 de enero de 2016

No hay un mañana – Alejandro Bentivoglio & Carlos Enrique Saldivar


Cuando me ciego, destruyo todo a mi paso, dejando ruina tras ruina. Sin saber qué estoy arrasando realmente. Quizá despedace mi casa y mis parientes tengan que huir de los hachazos, de los golpes de maza con los que no dejaré mueble en pie. Puedo desaparecer un bosque de raíz, o un puesto callejero. No sé por qué lo hago. Algo se despierta en mí y no puede dormirse hasta que no hayan columnas humeantes a mi alrededor. Esta súbita violencia me complace: desmoronar edificios, espacios, cosas cercanas y lejanas; aún no he desbaratado individuos, pero lo haré enseguida. Pronto sospecho qué es todo aquello que destruyo: mis recuerdos, lo vivido hasta ahora. Dentro de poco no quedará nada por devastar, arrasaré con los míos, conmigo mismo, y sólo quedará el vacío. Incluso anularé ese vacío, así desaparecerá mi pasado, y con éste todos los horrores que lo conforman.

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1 comentario:

  1. El tema cotidiano del tiempo es tratado de una manera realista.

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