miércoles, 6 de enero de 2016

Quehaceres - Claudia Isabel Lonfat & Ana María Caillet Bois


Entraba y salía de la casa, con muebles, cuadros, objetos diversos que apenas podía cargar. Yolanda sudaba copiosamente a pesar de los catorce grados, y de tanto pasarse la mano polvorienta por la frente, había quedado sucia y desgarrada, como la mayoría de los bártulos que se empeñaba en acomodar. De a ratos me clavaba la mirada como reclamando participación, pero ante mi indiferencia, continuaba con su tarea en silencio. 
Por la tarde la encontré desmoronada sobre el viejo sofá capitoné cubierto de manchas.
—No te das cuenta Yoli que todo lo que hacés es inútil —le dije con cierta pena, al ver su estado lamentable.
—No voy a renunciar Nora. Ya sabés que no voy a descansar hasta convertirla en habitable. 
Era una de las pocas casas que se salvó de la gran inundación, aunque el agua llegó a más de un metro de altura y todavía no podían terminar de sacar el barro de las paredes. 
Se sentaron un rato a descansar en el viejo sillón y lloraron por lo ocurrido, pero ellas estaban bien, decía Yoli, en cambio la gente del bajo había perdido todo y existía la posibilidad de que se repitiera la crecida de los ríos. Dormían en las escuelas, iglesias, y de lo que donaba la gente. Tendrían que reconstruir su historia, la que se llevó el agua. 
No todo estaba perdido, pensaron, mientras las sombras ocultaban la desarmonía reinante.
—Está quedando hermosa —dijo Yoli, y Nora le sonrió.

Acerca de las autoras:
Claudia Isabel Lonfat

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