sábado, 26 de marzo de 2016

La búsqueda del oro - Raquel Sequeiro & Ada Inés Lerner


Lawford y Boudrogs vendieron el buffete de abogados y se largaron a Ocklahoma, a la República del Aire, donde los elins y los gulls se lo pasaban en grande con sus juicios de mentira y sus eyecciones públicas, dando a luz a un bebé mezclado, por la raza y con los mocos de Gliss, la comadrona macho que atendía todos los partos, con su traje subacuático y sublunar, modelo 322.
En Ocklahoma, los dos expertos se encontraron que los juicios estaban copados por los elins y los gulls y tampoco podían hacerle la competencia a Gliss de modo que fracasaron con los litigios entre aventureros. Lawford y Boudrogs optaron por construir un lupanar y un templo. En el primero ofrecían ajenjo, cerveza y whisky con bellas y despreocupadas señoritas. Y al lado, por interesantes óbolos, les perdonaban a todos sus pecados, sin hacer distinción de raza, origen o religión.

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