martes, 21 de marzo de 2017

El enviado de los gurilianos – Sergio Gaut vel Hartman & Luciano Doti


Erasmus tenía el cabello oscuro, era de baja estatura, aunque debía pesar por lo menos noventa kilos, ya que era muy robusto, casi cuadrado, y sus huesos contenían tanto metal como el puente de Brooklyn. Eso era lo mejor que habían podido fabricar los gurilianos copiando las películas que se captaban en su mundo… sin contar las dificultades que se les habían presentado a la hora de insertar las fibrillas de idioma. En realidad, se notaba a la legua que no era humano; al menos no uno convencional. Pero por corrección política nos veíamos obligados a tolerarlo tal cual era y a callar las dudas que nos generaba.
Cuando sus huesos empezaron a tener problemas, y lo trataron con antioxidantes, y no precisamente de los que absorben radicales libres, recién en ese momento nos atrevimos a hablar de ello. Entonces, ya era tarde.

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